sábado, 5 de octubre de 2013

FILOSOFOS ATOMISTAS


FILOSOFOS ATOMISTAS
 
 
Leucipo (480-370 a.C.), fue el fundador de la escuela atomista mientras que Demócrito fue su discípulo. La escuela atomista es un nuevo intento para superar el problema planteado por Parménides de la unidad del Ser y la pluralidad del mundo físico.
 
Para los atomistas el principio de comprensión y fundamento de la realidad van a ser los átomos, cuyas características son: indivisibles, llenos, sólidos, compactos, idénticos e inalterables. La generación de las cosas se producirá entonces por la agrupación de átomos, mientras que la corrupción consistirá en la separación de los mismos. La conjunción entre átomo y vacío explicaría por lo tanto el movimiento, el cambio, y la multiplicidad. La diversidad de cosas proceden de los átomos que se mueven en el vacío generando o corrompiendo cosas.
Los átomos se diferencian entre sí geométricamente por su figura, tamaño, orden y posición. Son elementos positivos de toda la realidad. Todo ente corpóreo, es decir, todas las cosas que existen en el mundo físico, están constituidos por una suma de átomos separados entre sí por el vacío y delimitado externamente por este. La causa del movimiento de los átomos no es otra que su misma naturaleza inestable, su continuo movimiento de agrupación y separación. Los átomos son originaria y eternamente móviles, se mueven necesariamente pero sin finalidad. De allí que los filósofos atomistas recibieran el nombre de filósofos del azar. Para ellos el mundo ha sido originado casualmente por la unión caprichosa de los átomos.
En cuanto al conocimiento, para los atomistas el alma, al igual que el cuerpo, consta de átomos. No hay preeminencia del alma sobre el cuerpo...
...ni distinción del conocimiento sensible del intelectual. Según estos filósofos, de las cosas emanan átomos que llegando a los sentidos, o al alma, impresionan a los átomos semejantes a ellos produciendo el conocimiento. Algo parecido al proceso de conocimiento propuesto por Empédocles.  
 
Protágoras impartió sus enseñanzas por varias ciudades griegas, entre ellas Atenas, donde conoció y tuvo trato con Pericles y Sócrates, entre otros. Entre sus obras podemos nombrar: “Sobre la verdad”; “Sobre los dioses”; “Antilogías o contradicciones”. Al igual que los pluralistas y los atomistas rechaza la univocidad del Ser parmenídeo. Según Platón habría admitido la doctrina del movilismo de Heráclito.

Ahora bien, su pensamiento supone una filosofía del conocer, de la verdad y el error. Si las cualidades contrarias se dan a la vez en las cosas, es imposible construir una ciencia natural con certeza y capaz de verdad. De allí que se lo considere relativista. Para Protágoras el hombre es quien determina la verdad del objeto que conoce porque el conocimiento se fundamenta en los sentidos. De este filósofo es la célebre frase de que “El hombre es la medida de todas las cosas”.

Este relativismo termina finalmente en una doctrina amoral. Si es imposible conocer una verdad universal y necesaria, pues es también imposible conocer el bien universal. No hay entonces criterios para distinguir el bien del mal, salvo la utilidad .
 
 
 
 

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