FILOSOFOS ATOMISTAS

Leucipo (480-370 a.C.), fue el fundador
de la escuela atomista mientras que Demócrito fue su discípulo. La
escuela atomista es un nuevo intento para superar el problema planteado por Parménides
de la unidad del Ser y la pluralidad del mundo físico.
Para los atomistas el principio de comprensión
y fundamento de la realidad van a ser los átomos, cuyas características
son: indivisibles, llenos, sólidos, compactos, idénticos e inalterables.
La generación de las cosas se producirá entonces por la agrupación de átomos,
mientras que la corrupción consistirá en la separación de los mismos. La
conjunción entre átomo y vacío explicaría por lo tanto el movimiento, el
cambio, y la multiplicidad. La diversidad de cosas proceden de los
átomos que se mueven en el vacío generando o corrompiendo cosas.
Los átomos se diferencian entre sí
geométricamente por su figura, tamaño, orden y posición. Son elementos positivos
de toda la realidad. Todo ente corpóreo, es decir, todas las cosas que existen
en el mundo físico, están constituidos por una suma de átomos separados entre sí
por el vacío y delimitado externamente por este. La causa del movimiento de los
átomos no es otra que su misma naturaleza inestable, su continuo movimiento de
agrupación y separación. Los átomos son originaria y eternamente móviles, se
mueven necesariamente pero sin finalidad. De allí que los filósofos atomistas
recibieran el nombre de filósofos del azar. Para ellos el mundo ha sido
originado casualmente por la unión caprichosa de los átomos.
En cuanto al conocimiento, para los atomistas
el alma, al igual que el cuerpo, consta de átomos. No hay preeminencia del alma
sobre el cuerpo...
...ni distinción del conocimiento sensible del
intelectual. Según estos filósofos, de las cosas emanan átomos que llegando a
los sentidos, o al alma, impresionan a los átomos semejantes a ellos produciendo
el conocimiento. Algo parecido al proceso de conocimiento propuesto por Empédocles.
Protágoras impartió sus enseñanzas por
varias ciudades griegas, entre ellas Atenas, donde conoció y tuvo trato con
Pericles y Sócrates, entre otros. Entre sus obras podemos nombrar:
“Sobre la verdad”; “Sobre los dioses”; “Antilogías o
contradicciones”. Al igual que los pluralistas y los atomistas
rechaza la
univocidad del Ser parmenídeo. Según Platón habría admitido la doctrina del
movilismo de Heráclito.
Ahora bien, su pensamiento supone una filosofía
del conocer, de la verdad y el error. Si las cualidades contrarias se dan a la
vez en las cosas, es imposible construir una ciencia natural con certeza y capaz
de verdad. De allí que se lo considere relativista. Para Protágoras
el hombre es quien determina la verdad del objeto que conoce porque el
conocimiento se fundamenta en los sentidos. De este filósofo es la célebre frase
de que “El hombre es la medida de todas las cosas”.
Este relativismo termina finalmente en
una doctrina amoral. Si es imposible conocer una verdad universal y necesaria,
pues es también imposible conocer el bien universal. No hay entonces criterios
para distinguir el bien del mal, salvo la utilidad
.

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